Soy del Betis, me gusta el baloncesto, pero no esto…

Fernando Ruiz de Alarcón

No corren buenos tiempos para nuestra sección de baloncesto. Sí, digo nuestra sección, porque pese a que muchos les joda, es nuestra, del club de las trece barras, es parte del conjunto verdiblanco, porque fue nuestro Real Betis Balompié, ese de que algunos reniegan ahora, la única empresa interesada en hacerse con el patrocinio y dirección de uno de los clubes históricos de la ACB, el único representante de Sevilla en la mejor Liga europea, el CB Sevilla, antes de su desaparición. Bueno, el Betis, y aquella vetada por el Ayuntamiento de nuestra ciudad…

Esta sección hay que sentirla, de una vez, como nuestra, con todas las consecuencias, para bien y para mal, y hay que tomar decisiones para que sea el equipo que todos queremos: un equipo dispuesto a pelear cualquier partido, con posibilidades de clasificarse tanto en Copa como para playoff. No se pide más, actitud y vergüenza, amor por unos colores.

Llevo muchos años animando al CB Sevilla, incluso hubo alguna que otra temporada que formé parte de sus voluntarios, y como bético, no puedo negar que me alegré cuando, nuestro equipo, a última hora, decidía hacerse cargo con un club que ya estaba en la deriva. Lo vi con muy buenos ojos.

Saltarán algunos cajistas diciendo “otro de fútbol hablando de baloncesto” que piden una especie de pedigrí para aceptar opiniones, también seré criticado por algunos béticos que son del pensamiento que el club de Heliópolis no se debió meter nunca en tal berenjenal, y que deberían haber dejado morir al conjunto “cajista”. 2 opiniones enfrentadas al día de hoy y que enrarece cada partido en San Pablo.

Ahora te digo, como bético, sé que, en los peores momentos, lo mejor que puede hacer la afición es permanecer unida animando hasta el final. Eso lo que he aprendido de mis mayores y de mis hermanos en aquel bendito Estadio más allá de La Palmera, que en un partido hay tiempo para animar, y también para silbar y pedir responsabilidades.

También se que un jugador necesita el calor de su gente, que ahora mismo, en San Pablo, no lo encuentra. El Pabellón es un territorio plagado de reinos de taifas en forma de distintas peñas haciendo cada una la guerra por su cuenta. Por un lado, encontramos a los nostálgicos que no quieren olvidar a su Caja San Fernando y todo lo que significó este club en su vida; y por otro, a aquellos seguidores que han aceptado la nueva dirección del equipo, que animan al Real Betis Balompié. Y como no, muchos otros llegados al Pabellón, arrastrados por su fe bética, más que por su pasión por este deporte.

Muchos de estos aficionados piden explicaciones justificadas a los dirigentes, pero sin querer ellos cambiar su modus operandis, sus colores rojiverdes, sus cánticos de caja caja, que están enfrentados a los de Betis Betis. Es legítimo, pero por el bien de la entidad, esto debe cambiar también. Ambiente extraño y enrarecido que debería terminar con la única solución de dejar la nostalgia a un lado y abrazar, de una vez por todas, la verdiblanca como bandera.

También hay que exigir, por supuesto, a la planta noble del Villamarín que ponga las medidas adecuadas para que el escudo de las trece barras deje de arrastrarse por las canchas de todo el Estado. Al final, quien viene en las crónicas batiendo récords negativos es el Betis, la imagen que está siendo perjudicada es la del Betis, quien sufre sus consecuencias es el Betis. Por lo que es, el Betis, quien debe meterse a fondo copiando la fórmula que le ha funcionado este año en la sección de fútbol, fichar a personal cualificado para ello, gente de baloncesto que sude básket por los cuatro costados.

Un director técnico de verdad, jugadores que sean del nivel de la ACB, un entrenador con carisma y con estilo de juego definido. Lo siento por Moral, pero son muchas bombas las que le han explotado en muy poco tiempo, y lo mejor que puede hacer es echarse a un lado. Ha demostrado no estar a la altura. Tiempo está tardando en irse.

Así, de una manera decidida y profesional, se debería completar el paso adelante dado hace 2 años, y no como lo hecho hasta ahora, despidiendo a trabajadores eficientes y fichando a mediocridades.

Haro y Catalán, es hora de coger el toro por los cuernos, implantar el escudo del Betis en San Pablo, llenar de verdiblanco sus gradas con políticas que inviten a ello y a su más de 50.000 socios apoyar a esta sección; y arrascarse el bolsillo para que crezca al equipo. ¿O qué creían, que esto no le iba a costar dinero al Betis?

¡Súbanse, qué todos caben!

Fernando Ruiz de Alarcón

Llega octubre, y aunque la estación otoñal en la ciudad del Betis se deja esperar, la Liga sí ha cumplido sus plazos, sus primeros 7 partidos, periodo donde casi ningún aficionado bético esperaba que el equipo se encontrara dónde está, y jugando cómo está jugando.

Era algo demandado por todos: puntos y juego. La identidad, en la que hablaba en un anterior artículo desde este Gol Norte virtual, parece que se está recobrando a una velocidad sin límites. Una identidad que refleja una afición y su peculiar sentimiento de entender el fútbol, por algunos no entendida, y por otros, envidiada.

Y ya sabemos quiénes son los culpables de que lo demandado comience a aflorar, de menor a mayor importancia, desde arriba, desde la bicefalia visible, dueto Haro y Catalán, pasando por Serra y su equipo de trabajo, Setién por ser fiel a su idea pese a ser criticado en pretemporada por prensa y parte de una afición impaciente que no veía su estilo como el indicado, y por supuesto, de los jugadores, porque al final, ellos son los responsables de todo.

El Betis, en estos 7 partidos, se ha convertido en la sensación del campeonato liguero. Ha pasado de ser un equipo fácil de batir a ser temido. Y nada de 1 año de transición como pedían otros, todo ha sido a una velocidad de crucero. Ha terminado con cualquier atisbo de guerra, si hubo, alguna vez, esa mediática guerra social.

El Betis que no jugaba a nada en agosto, el del proyecto inexistente, el de otro año más de mediocridad, el de jugadores ramplones, el que no tenía delanteros, el que sin Rubén no iba a ningún lado, el de Serra que nadie le cogía el teléfono, el de la cantera está muerta, ha llegado, para quedarse.

La paz social se ha conseguido a base de buen juego y de goles, de poner el dinero en el campo y de traer a verdaderos profesionales con experiencia en nuestra Liga. Súbanse a este barco, en el que caben aún más de 48.000 personas, porque para eso tenemos un Estadio con un aforo de 60.000.

La ciudad se le queda chica al Betis; pero súbanse, que todos caben…

Un día de felicidad en el planeta Betis, seguimos cabalgando…

Fernando Ruiz de Alarcón

El beticismo se siente feliz no solo con la épica e histórica victoria lograda en Madrid ante el campeón de Europa y del Mundo, que, al fin y al cabo, significa, nada más, que 3 puntos. Sino también por haber encontrado en Quique Setién y en la plantilla configurada por Serra Ferrer y su equipo de trabajo un reflejo de lo pedido durante años.

La identidad, aquel sentimiento al que nos referíamos en el artículo pasado publicado desde este rincón del venerado Gol Norte, comienza a florecer.

No hay que lanzar campanas, pero todo bético tiene el derecho y casi la obligación de verse representado por este estilo, en el que creen fehacientemente tanto el técnico, Setién como sus pupilos. Y la fe es extensible a Serra, Haro y Catalán. Hay que seguir creyendo…

El profeta santanderino no lo ha tenido fácil, de todos es sabido aquellos ataques biriprensianos a comienzos de temporada en tertulias de cuchillo y tenedor y estómagos agradecidos. Por mucho que hayan repetido durante este verano el mantra de que este equipo no juega a nada, finalmente, Setién y los suyos han conseguido que este mensaje, cargado de mala intención y lanzado con la única idea de derrumbar un nuevo proyecto bético, no cale dentro del beticismo.

Estas coletillas usadas una y otra vez, día a día desde sus columnas de opinión e informativas, mueren al no tener fundamentos, con ejemplos que dicen lo contrario. Véase el último gol bético en el Santiago Bernabéu, donde participa todo el equipo en una jugada de más de 20 toques ¿De verdad este Betis no juega a nada? Pues sí, este es el nuevo Betis de Setién, Serra, Haro y Catalán, de un Estadio tremendo y de 50.000 socios que sí llenan las gradas, pese a quien le pese.

Ahora, eliminado un mantra, hay quien ya rebusca en manida bolsa de la crítica gratuita, el siguiente invento es que la plantilla del Betis es corta.

Otra mentira más desmontada por Setién, dando entrada a canteranos como Fabián y Francis, capacitados para disputar minutos en Primera; también a Boudebouz, que está viviendo una pretemporada forzada; sin olvidar a Sergio León que no jugó en Madrid, o a Campbell, todavía en la recámara. Junto a los Narváez, Nahuel, Tosca, Amat, Rafa Navarro o Dani Giménez, más el esperado regreso en invierno de Rubén Castro, completan un grupo formado por pocos nombres de quilates y glamur, pero de mucho currante, que seguro, tendrán sus minutos. Todo ello, para 2 competiciones, Liga y Copa, se promete suficiente.

Porque la única verdad en todo esto, querido lector, es que el colectivo, la idea de equipo planteada desde el primer día por Setién, comienza a funcionar, y esto hace grande a las individualidades. Jugadores como Mandi, humillado por los mismos críticos, deberían ocupar portada de muchos periódicos, por su grandísimo estado de forma. Que se lo digan a Gare Bale…

Como escribiera Cervantes en el Quijote, o incluso Goethe en el poema “Ladran”, “sus estridentes ladridos, son señal que cabalgamos”. Y así vamos los béticos, con humildad y paciencia, ganando a los grandes y eliminado falsos mantras, cabalgando hacia la victoria.

Betis, en búsqueda de la identidad perdida

Fernando Ruiz de Alarcón


Identidad…Aquello que pedíamos desde hace varias temporadas para nuestro Betis.  Una manera y un estilo de jugar al fútbol por el que fuera reconocido y se reflejara en él no solo a un club, sino también a todo lo que le rodea. Hay equipos que se forjan bajo las premisas del juego duro, del despliegue físico o del “catenaccio” puro. Pero ninguna de estas ideas podría calar en un club que tiene una única idiosincrasia y donde la hinchada es especial. Es fuerza viva, convirtiéndose en el verdadero factor motivador de cada partido, que necesita un equipo ofensivo para sentirse realizada.

Identidad, la que le está dando Quique Setién al club de La Palmera, con un juego que apasiona a sus aficionados. O al menos, es lo que intenta, enamorar a través de un simple balón. Habrá béticos, como no, que lo pasen mal con cada balón jugado al portero, que no comprendan como ganando y en el min. 80, no dibuje una defensa numantina en el campo de batalla; o  simplemente,  que no asimilen que, para anotar, se necesita dominar en posesión. Pero seguro, que, en cada partido, estos serán los menos.

Se abrirán viejos debates, que si el portero, que si la defensa, por supuesto el goleador…Podremos discutir si lo que vale es solo ganar, o, por lo contrario, ganar con un sello. Pero mientras nosotros nos entretenemos y liamos en charlas que nunca serán aprobadas por consenso, un señor desde el banquillo busca la victoria con un plan establecido de juego al que no traiciona, por muchas ostias que le lluevan desde altares de teclados y micros.

Al igual que si el Betis pierde, un bético no deja de ser bético; Setién no abandona su idea de fútbol por un mal resultado. Lo acepta como parte del juego, lo mismo pasa cuando son triunfos, no lanza grandes alabanzas nadando a favor a de marea, solamente realiza una doble lectura con puntos positivos y negativos, que le sirva para seguir creciendo.

Así sí merece la pena este sentido de pertenencia a un club de fútbol, la redención del espíritu tribal, porque ahora, animamos todos juntos y la identificación es casi total, hay comunión de la parroquia con sus jugadores, que son llevados en volandas hacía resultados esperanzadores. Esto es más importante que cualquier título.

Decía Eduardo Galeano en su obra  El fútbol a sol y a sombra, que “el club es la única cédula de identidad en la que el hincha cree. Y en muchos casos, la camiseta, el himno y la bandera encarnan tradiciones entrañables, que se expresan en las canchas de fútbol pero vienen de lo hondo de la historia de una comunidad”. Y si hay algún club en España que sepa de esto, ese es el Betis.

Por cierto, hay un jugador en la actual plantilla que reencarna esta identidad, Joaquín. Chico salido de la cantera, campeón con las categorías inferiores, vivió el infierno de la segunda y estuvo presente en los mejores partidos de la historia de nuestro Club. Precisamente, es el 17 el que más está sobresaliendo y disfrutando con el nuevo planteamiento y táctica ¿Será porque por fin, un estilo de juego, casa con la identidad de nuestro club?

En búsqueda de la identidad perdida

Fernando Ruiz de Alarcón

Identidad…

Aquello que pedíamos desde hace varias temporadas para nuestro Betis.  Una manera y un estilo de jugar al fútbol por el que fuera reconocido y se reflejara en él no solo a un club, sino también a todo lo que le rodea. Hay equipos que se forjan bajo las premisas del juego duro, del despliegue físico o del “catenaccio” puro. Pero ninguna de estas ideas podría calar en un club que tiene una única idiosincrasia y donde la hinchada es especial. Es fuerza viva, convirtiéndose en el verdadero factor motivador de cada partido, que necesita un equipo ofensivo para sentirse realizada.

Identidad, la que le está dando Quique Setién al club de La Palmera, con un juego que apasiona a sus aficionados. O al menos, es lo que intenta, enamorar a través de un simple balón. Habrá béticos, como no, que lo pasen mal con cada balón jugado al portero, que no comprendan como ganando y en el min. 80, no dibuje una defensa numantina en el campo de batalla; o  simplemente,  que no asimilen que, para anotar, se necesita dominar en posesión. Pero seguro, que, en cada partido, estos serán los menos.

Se abrirán viejos debates, que si el portero, que si la defensa, por supuesto el goleador…Podremos discutir si lo que vale es solo ganar, o, por lo contrario, ganar con un sello. Pero mientras nosotros nos entretenemos y liamos en charlas que nunca serán aprobadas por consenso, un señor desde el banquillo busca la victoria con un plan establecido de juego al que no traiciona, por muchas ostias que le lluevan desde altares de teclados y micros.

Al igual que si el Betis pierde, un bético no deja de ser bético; Setién no abandona su idea de fútbol por un mal resultado. Lo acepta como parte del juego, lo mismo pasa cuando son triunfos, no lanza grandes alabanzas nadando a favor a de marea, solamente realiza una doble lectura con puntos positivos y negativos, que le sirva para seguir creciendo.

Así sí merece la pena este sentido de pertenencia a un club de fútbol, la redención del espíritu tribal, porque ahora, animamos todos juntos y la identificación es casi total, hay comunión de la parroquia con sus jugadores, que son llevados en volandas hacía resultados esperanzadores. Esto es más importante que cualquier título.

Decía Eduardo Galeano en su obra  El fútbol a sol y a sombra, que “el club es la única cédula de identidad en la que el hincha cree. Y en muchos casos, la camiseta, el himno y la bandera encarnan tradiciones entrañables, que se expresan en las canchas de fútbol pero vienen de lo hondo de la historia de una comunidad”. Y si hay algún club en España que sepa de esto, ese es el Betis.

Por cierto, hay un jugador en la actual plantilla que reencarna esta identidad, Joaquín. Chico salido de la cantera, campeón con las categorías inferiores, vivió el infierno de la segunda y estuvo presente en los mejores partidos de la historia de nuestro Club. Precisamente, es el 17 el que más está sobresaliendo y disfrutando con el nuevo planteamiento y táctica ¿Será porque por fin, un estilo de juego, casa con la identidad de nuestro club?

Coge el dinero, corre y vete…

Fernando Ruiz de Alarcón

Y llegó el día en que, por fin, aquellos béticos que salieron a la calle una mañana de junio de 2009, hayan comenzado a ver a su equipo en libertad. El día en que el hombre del busto, el ditero hipocondríaco, Manuel Ruiz de Lopera, deje de ser accionista del Real Betis.

25 años de Lopera. Ahora, en pleno mandato de Haro y Catalán, el aficionado medio bético por fin será escuchado. a lo largo de la historia. Y ahora, esta masa inmortal, tiene la oportunidad de controlar el 51% del accionariado del club, acciones que serán puestas a la venta por un precio mínimo de 120 euros por unidad.

Lopera ha preferido poner la mano que seguir alargando un litigio que, por culpa de la justicia, se hacía interminable. Como buen usurero, el dinero le apacigua. Al igual que el hombre de negocios Luis Oliver, quien gana por partida doble: 7 millones para su empresa y su hijo en el Consejo. 8 se supone que se lleva Lopera.

Atrás quedaron aquellas escenas esperpénticas protagonizadas por el de la calle Jabugo. Atrás quedarán años de anquisolamiento perpetuo de una institución, que, potencialmente, debería ser la empresa más importante de Andalucía. Al Betis lo hemos visto en ley concursal, siendo controlado por el poder público, por culpa del mal hacer de sus dirigentes. Supuestamente, Lopera y sus compinches saquearon las arcas del club durante años para el beneficio de sus empresas, y a la vez, personal.

Sí, y Lopera hizo cosas buenas para el Betis, por supuesto, nadie lo puede negar. Al igual que Fidel para Cuba. Pero el tiempo nos ha enseñado una lección en ambos casos: el salvador se vuelve tirano.

Ahora, comienza una era nueva en el planeta Betis, cargada de optimismo, siendo el futuro esperanzador. La afición tendrá un nuevo papel, pasará de ser un mero comparsista a ser el vigilante de las decisiones que se tomen, teniendo, esta vez, voz y poder de mando.

Llega el turno de la pelotita.

Me acojo al beticismo

Fernando Ruíz de Alarcón

El Beticismo representa algo más que a un equipo, más que a una ciudad. Es historia viva, un sentimiento, una lucha diaria, es sufrimiento y alegría a la vez, es pura melancolía, un bolero romántico, el ave fénix, el bohemio del fútbol, la histeria, el infarto, el último minuto…el éxtasis, la paz, el cielo.

El Beticismo es un ejemplo a seguir, como aquella carta que escribió un aficionado y que tuve la oportunidad de leer hace tiempo y que me gustaría compartir de nuevo con vosotros:

“Mi hermano Diego tiene 9 años. Está en la edad de elegir equipo, algo que decidirá sus amistades, muchas alegrías, mucho sufrimiento y de verdad lo creo, su personalidad.

Hace dos semanas me preguntó por qué era del Betis,entonces me quedé con las ganas de explicárselo todo, ahora lo hago con esta carta. Diego, soy del Betis por lo que cabe en él: la risa, la paciencia eterna, los goles en contra al final del partido y la increíble respuesta a tiempo.

En el Betis cabe lo distinto: un alemán negro, un brasileño rubio, un guineano de Valladolid, un portero sin dedos, un suizo beligerante.

Caben bicicletas que no llevan a ningún sitio, pero emocionan y valen más que cualquier fortuna, caben delanteros inofensivos, la maldición del extremo izquierdo, el gorro de Finidi, el fallo de Cardeñosa, el penalti de Joaquín, los goles de falta de un portero, el manquepierda, las rimas de Melado, el Currobetis, los 21 penaltis contra el Bilbao, las lágrimas de Esnaola, el regate de la tostá, un escudo masónico, las marchas verdes.

En el Betis cabe el sentirse raro al ganar, la pasión por sufrir, el absurdo, el no saber explicar por qué y sin embargo nunca dudar de que hay algo especial que lo rodea todo”.

“El Betis nació para evitar una injusticia”

“El Betis nació para evitar una injusticia a un minero: era suficientemente bueno jugando al fútbol pero no suficientemente rico. Desde entonces, al Betis le roban lo que regala, se ríe de los puristas, de los resultadistas de lo que es útil pero feo, es un 2-4 en la inauguración del Pizjuán.

Es sorpresa, no es fútbol es balompié, el Betis es sacar el balón jugado cuando no se puede, la poesía frente al informe, la resaca, no la aspirina, Rogelio comiéndose un huevo duro que le tiraron en un derbi, la broma antes que el esfuerzo, es no saber perder tiempo, es desafiar al destino poniendo trece barras en su escudo o tener una peña en Chechenia.

El Betis es la vena del cuello de Kiko Veneno cuando canta “El mundo es una tontería”, el Rey don San Fernando conquistando Sevilla, Curro Romero abucheado, un cubata de Silvio, los canteranos que quedan por salir, los extranjeros que se quedarán a vivir aquí, una pegatina en una portada de la feria o un tetra brick lleno de cenizas y promesas.

En el Betis cada jugada es el principio de una revolución preciosa que tarda pero llegará, los regates son desafíos al orden, la gente, quijotes orgullosos de haberse equivocado al elegir y de participar en una mentira que vale la pena.”

Este aficionado sí sabía lo que era el beticismo…

#yosivoyalvillamarín

Fernando Ruiz de Alarcón

Respetando toda opinión de bético enojado, porque yo también estoy enojado, he de decir que yo si voy al campo. Y te daré mis argumentos…

Es en un campo de fútbol donde la afición tiene que mostrarse, para animar y para criticar. Es en el campo, en los partidos, cuando se ve la grandeza de una afición que dice estar loca de la cabeza, que anima como balas de cañón, que cuando juega el Betis, siempre seguirá a su lado. En Primera, en Segunda o en Tercera…

Porque es, en nuestro Villamarín, donde la afición se tiene que hacer notar, no en las redes sociales ni en medios de comunicación mandando correos. Porque es la afición en su grandeza la que tiene que ser capaz de que el barco llegue a buen puerto, y porque es la afición, antes, durante y después del partido, la que tiene que hacer ver a jugadores, entrenador y directivos que esto es más que un juego, que los sentimientos de muchos dependen de que el Real Betis gane o pierda.

Es legítimo no ir, quedarse en casa, animar al que tiene al lado que tampoco vaya… Y se entiende, porque este Betis aburre, aburre y pierde; porque si al menos ganara…

Pero le voy a ser sincero, no soy capaz, no sale de mí abandonarlo. Se que el Betis juega y ahí entran los nervios que solo se controlan en el campo, pasando esos 90 minutos al lado de ese señor que no conozco de nada, solo de que su asiento y el mío, un año más, están juntos, aunque nuestro vínculo es el Betis y eso es más fuerte que cualquier nuevo matrimonio.

Y si voy, iré a pitar, a animar, a empujar, para luego expresar mi opinión, y si esta es mayoritaria, deben tomar nota aquellos que solo deben responder a la afición. Es la única presión a la que tenemos derecho, ya que el campo no es solo un teatro, es un termómetro. La presión no la deben ejercer aquellas a tertulias mediáticas con intereses muy alejados a que el Betis sea grande, debe ejercerla la afición en los días de partido.

Y porque a un abuelo, a un padre y a un hijo, no se abandona…

Recuperar el fútbol, tarea de Torrecilla, Haro y Catalán

Fernando Ruiz de Alarcón

El Real Betis tiene actualmente demasiados frentes abiertos, pero sin duda , el más importante, es el que concierne a la parcela deportiva, donde lleva ya años fallando y no comienza a arrancar el proyecto de manera positiva. La temporada 2016-2017 no pasará a la historia de nuestro Club ni por sus buenos resultados ni por buen juego ni su plantilla.

Son pocos los jugadores que podemos destacar dentro de las incorporaciones realizadas : Durmisi, Brasanac y Rubén Pardo; algunos canteranos, como Rafa Navarro y Ceballos, también son jugadores que han subido el nivel, pero poco más. Y si a todo ello le sumamos la veteranía de los 2 buques insignias, Joaquín y Rubén Castro, y que el entrenador Víctor Sánchez del Amo, a muy pocos convencen, todo se vuelve problemas. Haro y Catalán, cabezas visibles de la directiva bética, deben exigir el máximo acierto a Torrecilla para la próxima temporada, estar más presente en las decisiones, porque ya solo vale acertar.

A día de hoy, sin la permanencia amarrada, Torrecillla ha dejado entrever, en varias entrevistas, que Víctor es su candidato para ocupar el banquillo en el próximo año. Algo que ha muchos béticos no le cuadra, ya que el madrileño no ha cumplido con las expectativas de una afición que necesita que su club se encuentre en zona alta. Víctor ha demostrado ser un entrenador educado, paciente, muy bueno en la preparación en ataque de jugadas de balón parado, pero también un entrenador que no sabe leer los cambios de estrategia de los rivales, que se equivoca en los cambios y que sus decisiones en los minutos finales de estilo conservador han perjudicado al equipo. ¿Debe ser Víctor quién comande la nave bética para llevar el proyecto a buen camino? Las estadísticas, los números, esa referencia imparcial que a nadie engaña, nos dice que no, porque con los mismos algoritmos, el anterior entrenador, Gustavo Poyet, fue destituido.

¿Quién sería algunos candidatos ideales para ocupar el banquillo bético? Nosotros hemos creado una pequeña lista de entrenadores que están sin equipo, y que encajarían en la perfección a la justa y esperada exigencia de crecimiento:

.- Marcelino García. El ex entrenador del Villarreal parece haber tomado un año sabático, alejándose de la competición, pero no por ello de la formación. Sería un entrenador que le diera estilo y carácter a un equipo que actualmente no comprende el significado de esas dos palabras.

.- Quique Setién. Con muy poco, el santanderino ha hecho mucho, y cuando le han traído jugadores reconocidos que han dinamitado el vestuario, ha decidido no renovar con Las Palmas, el postureo no va con él. El juego de los insulares ha tenido esta temporada distintas etapas, pero es, sin duda, uno de los equipos más entretenidos para el espectador, por su sistema de juego de posesión, presión y ataque.

.- Juande Ramos. Eterno candidato al banquillo bético, no le ha salido nada bien la apuesdta que hizo este año en el Málaga. Aunque no tenga que demostrar nada a nadie, el entrenador de Pedro Muñoz tiene una espinita clavada, y querrá demostrar que sigue siendo de los mejores técnicos del mundo. Todo sería negociar.

.- Michael Laudrup. Un entrenador cuya idea de fútbol casa con el estilo de buen juego que gusta al aficionado bético. Ha entrenado en España al Getafe y al Mallorca, luego se iría a la Premier, dirigiendo al Swensea Spanish Team, y actualmente entrena en Qatar. ¿Imposible? Podría intentarse.

.- De la casa… En este apartado podría entrar Juan Merino, que no lo está haciendo nada mal en el Gimnastic de Tarragona, con una media de 1,54 puntos. Nadie mejor que él para que el equipo coja el carácter competitivo que necesita.

La posverdad en la información del Betis

Fernando Ruiz de Alarcón

Existe un término muy usado últimamente, sobre todo para cuestiones políticas, acuñado posverdad. La posverdad sirve para referirse a las informaciones no contrastadas, realizadas a medias, al lanzamiento de información falsa, populista o propagandística. Al fin y al cabo, este término light de lenguaje correcto viene a significar lo contrario de la verdad, que no es otra cosa que la mentira.

En los últimos días, por desgracia, hemos podido comprobar que la posverdad ha llegado para quedarse en el periodismo deportivo de nuestra ciudad, en especial en aquel cuya información está dedicada a la actualidad del Real Betis Balompié.

Y para argumentar esta idea de la fuerza que ha cobrado la posverdad, podemos tomar como ejemplo la campaña mediática abierta sobre el tema del acuerdo Bitton-Real Betis. Una campaña  que se basa en crear frases y eslóganes de mentiras y falacias, repetirlos hasta la saciedad, para que cale como verdad dentro del aficionado bético.

Frases como “hombres de fútbol” , “Guerra civil en el Betis” o “No existe paz social” son algunos de estas definiciones demagógicas compuestas por palabras que difuminan la realidad, que tratan de ofender, que buscan hacer daño, porque hay intereses, porque el que utiliza estos mensajes, ha tomado parte, sin interesarle la verdadera información, y quiere intoxicar al bético para ponerlo a defender su causa.

Comprobamos como los transmisores de la posverdad toman fuentes poco creíbles, donde los sentimientos de la propia fuente prevalecen a la información real y veraz de datos.

Por ejemplo, en este mismo caso de Bitton-Betis, muchos medios recogieron la información en grandes titulares, como si fuera información real, de la opinión de una de las parte más perjudicada en el acuerdo Bitton-Betis, la de  Lopera y Castaño. Al poco tiempo, comprobamos que toda esta “primera información” de estos medios era mentira.

Así, a sabiendas que la versión no era información, e incumpliendo el supuesto código ético del periodista de publicar una vez se haya comprobado la noticia,  muchas falsedades se extendieron con el fin de manipular, intoxicar y desprestigiar dicho tratado sin saber en qué consiste verdaderamente.

En esta extensión de la posverdad también tiene su culpa la otra parte protagonista, la directiva del Club, por no publicar, en la primera nota de prensa, el documento con el acuerdo escrito y firmado, algo que hubiera terminado con las especulaciones desde sus inicios.

Otra protagonista de nuestro club muy dado a utilizar términos “posverdad” es el director técnico Torrecilla, que en muchas ruedas de prensa nos suelta cada milonga que no debemos aceptar: ni tenemos una de las mejores media de la liga, ni Zozulia es un delantero digno del Betis, ni las buenas sensaciones existen.

Hagamos, como béticos, un esfuerzo, e intentemos desechar todas aquellas informaciones que solo llevan a la crispación y al enfrentamiento entre los aficionados, en definitiva, a la inestabilidad del Club. Desterremos el insulto, el populismo y el chiste fácil en nuestras conversaciones, aunque algunos creadores de opinión no lo hagan , y sobre todo, contrastemos las noticias. Al menos, el Real Betis como institución, se lo merece.

Y ahora bien… ¿Es positivo el acuerdo Bitton-Betis para la entidad? Pues estamos en obligación de informarnos y contrastar, para luego opinar. Yo, desde esta ventana abierta al bético, prestaré mucha atención a todas las opiniones argumentadas, porque aún no lo tengo nada claro, pero no caeré en el error del enfrentamiento.

Solo me da cierta confianza en sus informaciones por su imparcialidad y veracidad, en esta selva de intereses abiertos, Mateo González…