Ojalá fuera diferente

Miguel Roda.

He preferido esperar unos días desde nuestro partido en Cádiz para hacer una valoración más directa de ese tema del que se ha hablado más que de la propia victoria por 1-2 del Real Betis Balompié en el estadio Ramón de Carranza, las aficiones.

Los ultras violentos, esos que empañan todo a todas horas por lo general, no deben entrar en estos análisis porque no tienen cabida alguna. Viajar para pegarse o lanzar objetos no merece ni un segundo más de nuestras atenciones, pero el resto de gente bética que suele acudir allá donde el Real Betis juega merece un respeto enorme. Personalmente de Cádiz y su afición nadie va a venir a contarme nada puesto que conozco este bello rincón de nuestra Andalucía desde el mismo año en que nací y forma parte de mi vida desde siempre. Y no solamente en verano. Conozco a cadistas fantásticos, personas que merecen la pena mucho muchísimo. La afición amarilla es una hinchada con arte, solera, animosa y que intenta que se conozca sus colores mucho más allá del Carranza. Todo esto es una realidad para mí, pero no puedo negar mi experiencia por ello. A mí Cádiz, futbolísticamente hablando, no me ha recibido bien nunca. Ni en Trofeos Carranza en el mes de agosto ni en partidos de Liga ni Copa del Rey. Entre pitos y flautas he acudido al coliseo gaditano muchísimas veces y siento en el alma tener que decir que es lastimoso tener que irte antes de un partido “por lo que pueda pasar”, tener que dejar coches en parkings por la matrícula o por la pegatina de turno. Mirar a todos lados mientras estás donde todos los béticos porque se palpa en el ambiente que “podría liarse” en cualquier momento… Amén de esos cánticos por un lado y por otro atacando donde más duele siendo esto ya -menos mal- cosa casi exclusiva de esos aficionados ultras que antes nombraba y no del cadista o bético de turno.

Me encantaría sentirme como en casa en Cádiz, de corazón. Pero no ocurre. Y para mí es mucho más penoso siendo la Tacita de Plata un sitio vinculado a mi familia desde siempre. Ojalá esto cambie más pronto que tarde, pues me alegra leer muchas opiniones contrarias a la mía. Dicho esto, que en la vuelta copera se respire únicamente fútbol y que pronto ambas entidades disfruten de encuentros en la máxima categoría del fútbol español.

¡Cómo me acuerdo hoy de usted, don Alfonso!

Miguel Roda.

Nadie podría venir a contarme que Manuel Ruiz de Lopera no le ha engañado porque no me lo creería. Hablo en clave bética, obviamente, pues desde los Juzgados se aclara que en el año 1992 este señor estaría en la Exposición Universal que se celebraba en nuestra ciudad viendo pabellones, pero no salvando a ninguna entidad y mucho menos al Real Betis Balompié.

Y digo que todos hemos sigo engañados por el del Fontanal porque así ha sido, al menos en alguna ocasión. Seguro. Si interrogantes tienen, hagan memoria, que insisto en que no pienso creerme que alguien no botara con su nombre en las gradas del Benito Villamarín, lo saludara a manos abiertas con ese clásico y penoso ‘Hola, hola don Manué’, lo defendiera en tabernas y debates futbolísticos o simplemente le riera las gracias cuando la actualidad verdiblanca demandaba su presencia y vocabulario, ese mismo que nos dejaba muchísimas veces a la altura del betún pero que daba lo mismo “porque ahora va a traer a jugadores que también los quiere el Madrid”.

A Lopera lo hemos aclamado todos. Así lo decía con claridad, temor y dolor don Alfonso Jaramillo antes de fallecer. No se equivocaba, era la realidad. Una realidad que debería abrirnos los ojos para siempre a la hora de idolatrar personas ya sean futbolistas o dirigentes. Una verdad ésta que ahora viene a recordarnos el tiempo perdido y el milagro de ver a un Real Betis Balompié que late más fuerte que nunca porque los béticos son el linaje más poderoso que existe. Los béticos sí que hemos salvado al club. Ahora, por descontado, por lo peleado contra el expresidente del club en Tribunales por parte de un grupo de personas que no han dejado de soñar con un sentimiento libre de verdad. Honor a quienes no cesaron en su empeño ni contaron las gotas de sudor derramadas todo este tiempo, e incluso las que manan de los ojos. Y gloria a los que desde siempre han tenido sellado un escudo en el corazón pese a quien le pese, caiga quien caiga y pase lo que pase. Ahora toca celebrar otra victoria y seguir trabajando.

Cuando ‘The Cavern’ fue verdiblanca…




Miguel Roda.

Recuerdo como si fuera ayer cuando Liverpool fue tomada por el Betis. No sé cómo -sí sé el por qué- acabamos allí béticos de todas las estirpes, sobre todo los de siempre, los clásicos.

Sin ir más lejos mi viaje fue glorioso. Un autobús a Granada y de allí en avión a Liverpool, un avión que salió con retraso y obligó a la guasa en el aeropuerto. La vuelta, exactamente igual.

Recuerdo esa ciudad de mar repleta de gente asombrada y de béticos, muchos béticos. En un principio algunos ms turísticos que otros, en un final, todos igual de amantes del verde y el blanco. Anfield Road es de lo mejorcito que me ha pasado en verdiblanco. Desde el “You’ll never walk alone” hasta los cánticos de esa grandísima afición hacia nosotros al término del encuentro. Desde los policías con pelucas verdes hasta el nazareno de las gradas. Desde las pancartas, muchísimas, hasta el tifo que se hizo, único equipo visitante en lograrlo, por cierto.

Y porque los recuerdos del Betis siempre son buenos, aquí os dejamos unas fotos y un vídeo que escenifica perfectamente lo vivido en Liverpool. La Caverna de los Beatles, desde luego, fue bética por un día.

Fichajes y coherencia trajo don Lorenzo

Miguel Roda.

Miguel Roda

La pelota tiene que entrar, eso está claro, pero que los cimientos parecen haberse puesto para que las cosas salgan bien, también. Y mucha de la culpa de que este edificio nuevo que es el Betis esté reluciente y sobrio la tiene Lorenzo Serra Ferrer

El balear arribó en Heliópolis con fuerza e ilusión, y también con interrogantes por parte de una afición que pronto ha visto la manera de entender (otra vez más) al club que tiene este hombre. La tercera etapa en verdiblanco de Serra Ferrer se ha saldado con un comienzo prometedor. Ha dado 20 bajas y ha traído futbolistas que hasta hace bien poco parecían pura utopía en el Benito Villamarín. Ha viajado, se ha reunido, ha negociado, ha insistido… Ha hecho Lorenzo Serra Ferrer un equipo competitivo para que Setién lo haga jugar al fútbol y sumar puntos.

Fue anoche cuando en los medios oficiales de la entidad bética Serra Ferrer desmembró un poco todo. Lo más fundamental para el que escribe estuvo en el rostro del de Sa Pobla. Una cara iluminada que vencía al esfuerzo de un trabajo duro pero que ha recompensado al propio Lorenzo y a todo el beticismo. Un rostro de más que ilusión y motivación. De entrega y sabiduría por lo que tiene entre manos. Una cara de trabajo diario y de continuidad. Quiere más Serra Ferrer y más queremos todos. Está en los despachos un tipo que siente como el socio que va a Fondo o a cualquiera de los Goles.

Serra Ferrer ha llegado en el momento oportuno al Betis, de nuevo, para dar lo que en las otras dos veces pero con la chaqueta y el pantalón de pinza desde por la mañana. “Creo que hacía falta coherencia en el club” dijo anoche. Él ha traído la suya y está animando al resto a que ponga de su parte. Solamente así se puede crecer y creer. Los béticos disfrutamos de Serra estas semanas por su trabajo. Anoche lo hicimos por su beticismo. Eso no está pagado.

El sello de Quique Setién

Miguel Roda.

La jornada uno de Liga trajo derrota en Barcelona y unas sensaciones bastante dispares en el beticismo. Sin ir más lejos, el entrenador Quique Setién habló en sala de prensa después del 2-0 ante el FC Barcelona de reunión pendiente con sus futbolistas pues no le había gustado lo visto en el césped “sobre todo con balón en los primeros instantes del partido”.

Hasta pasada la media hora de juego no hizo gol el cuadro de Ernesto Valverde. El uno a cero llega por un error en la salida de balón. Un jugador azulgrana anticipa a Narváez y habilita a Messi para que el argentino invente. El resto ya lo sabemos. No se mordió después de esa pérdida, empezando por el propio futbolista que pierde la bola. Pero quizás el dos a cero nos traiga peor sabor de boca. El central Feddal no despeja el balón en clara ventaja ante Deulofeu y éste le roba el cuero. Asiste y gol.

Este tipo de riesgos, que la plantilla va a asumir sí o también de la mano de Setién, han creado un debate pronto entre todos los aficionados verdiblancos. ¿Por qué dejar que pase eso si se puede evitar? defiende una parte de la afición. Otros creen que esos errores harán más bueno al sistema a la larga. Mi opinión, clara y directa. Se puede tener un sello y una idea de juego. Incluso en circunstancias tan complicadas como el Camp Nou o el Bernabéu, por ejemplo, pero siendo prácticos y sin olvidar que se vive de los puntos guste o no.

El Real Madrid es el conjunto que actualmente mejor y más dinámico fútbol realiza juegue quien juegue, y yo no veo al equipo de Zidane ser precisamente un derroche de facultades en la salida del esférico desde la portería de Keylor Navas, que es el primero que la lanza arriba si hace falta por cierto. O nombres propios. Ramos, Bonucci, Piqué o Thiago Silva despejan cuando no queda otra. Y son algunos de los mejores. ¿Cómo no íbamos a hacerlo nosotros?

Me apasiona la idea futbolística de Quique Setién y su equipo de trabajo. Me encanta que se quiera llegar a puerto navegando de esta manera y sé que saldrá bien si hay paciencia… Pero este deporte, también es bueno recordarlo, es para listos. Y para que la pelota entre más veces en la portería rival que en la tuya.

Temporada nueva, ilusiones nuevas

Temporada nueva, ilusiones nuevas. Miguel Roda.

En 48 horas el Real Betis Balompié comenzará su andadura en la temporada 2017-2018 y la actividad desde hace bastante ha sido frenética en Heliópolis.

Hasta nueve incorporaciones al equipo, otras tantas salidas, un estadio terminado en su Gol Sur y con la cara lavada en el resto y un récord de abonos que traspasa la locura.

Las ilusiones en verde y blanco, por tanto, están ya aquí. Porque en todos estos bolos veraniegos está genial ver cosas y recriminar otras; pero los puntos y el caminar en busca de algo más que ser simples figurantes del fútbol español llega ya y moralmente hay obligación de ello.

Pareciera que en el Real Betis no existiera término medio. O que todas las temporadas, pase lo que pase, vamos a creer que el curso va a ser colosal. Y puede serlo, por supuesto. Quique Setién y Lorenzo Serra Ferrer han formado un tándem equilibrado y serio.

Codo con codo han armado un bloque de futbolistas así como las ilusiones de los más de 45.000 abonados que esperan, ya con ansia, al viernes 25 de este mes. Ese día verán a su equipo correr para ganarle al Celta de Vigo. Antes, eso sí, toca visitar uno de esos estadios súper complicados del territorio nacional.

El Camp Nou acoge a un FC Barcelona sin identidad actualmente y con los ánimos por los suelos después del vapuleo que el Real Madrid le diera hace poco. Valverde y los suyos deben encontrarse y en esas llega el Real Betis Balompié a Barna.

Es momento idóneo para tener la bola como quiere Setién. Momento que ni pintado para hacer daño y conseguir puntos. Esa debe ser la ilusión y la responsabilidad de un club que no puede ver como utópico a medio plazo ganarle al Barça en su propia casa.

Dos días por tanto y el balón rodará para el Betis. Los béticos de Cataluña verán a su equipo del alma en la jornada uno. Y ojalá que sea para cantar victoria. Desde Heliópolis, y con la máxima ilusión, el resto esperamos lo mismo. ¡Dale, Betis!