Me resulta increíble que se le pite a Jose Mari cuando fue de los pocos con ética a la hora de despedirse de la nave verdiblanca. Me resulta increíble también que Arzu renueve hasta casi que nos hartemos de verle la camiseta después de hacernos a nosotros, la afición que entre otras cosas, le paga y a la cual, aparte de ello, nos debe respeto, un corte de mangas tan claro como el blanco de las rayas de sus colores. Increíble también es la autoexpulsión de Pavone para marcharse a su tierra a conocer a su hijo. Un profesional es un profesional, aunque un hijo sea lo primordial, pero bueno, démosle un voto de confianza, aunque no me ha gustado. Es de los pocos que luchan y pelean por ganar.
Me resulta increíble que Emaná cuando quiera, juegue como nadie, aunque sólo busque un escaparate para poder salir de esta celda donde tan esclavo se encuentra, si quisiese jugar así siempre, no bajaríamos del segundo puesto, ahora que el turco parece que con su vuelta a puesto las cosas un poco más claras. Increíble me parece que Sergio García bese el escudo cada vez que marca un gol, porque cuando le dá la gana corre y cuando no le dá la gana, no lo hace, me parece hipócrita su gesto cuando no hace ni cinco meses iba a la calle Jabugo con un contrato para el Español y dijo del bético, en aquellos veinte minutos del 29N que "podríamos encontrarnos con un 2 - 0 en el primer cuarto de hora". Sin comentarios, eso en mi pueblo se llama "chulo". Que bese la camiseta me dá hasta asco, pero mientras meta goles, como que hago de tripas corazón. Que marque muchos y que nos ayude a ascender, aunque yo sea la única que no le aplauda a él, sí al tanto para mi equipo, a un escalón menos para primera división.
Y lo peor de todo, lo increible que me parece que tan poca gente vaya al campo, que la gente ya no tenga ilusión, que dentro del mismo beticismo haya una desunión tan grande. Eso es lo peor de todo, la desunión. Es increíble que tantos beticos estemos tan separados y desilusionados, aunque eso sí, al menos todos tengamos el mismo pensamiento y deseo, que se marche el que ha conseguido hacer del beticismo lo que es ahora mismo, una auténtica pena.
Ayer, ganando el partido tres a cero, yo estaba triste como si el resultado fuese a la inversa. Increíble, pero cierto.