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Los Alfabéticos

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(Minirelato veraniego inspirado en un dibujo de un buen amigo llamado Pedro, al que dedico el texto)

 

Preludio de la primera historia…

…que todo hombre o mujer pudiera recordar, antecesor a cualquier atisbo de prueba dejada por cada una de las civilizaciones que se extendieran por el mundo , ellos, los alfabéticos, seres mágicos mitad humanos y mitad dioses, habitaban esta tierra en perfecta armonía con la naturaleza.

Los alfabéticos vestían unas prendas confeccionadas con un tejido que ellos mismos fabricaban a partir de los distintos sentimientos que experimentaban. De la esperanza, nació el verde, de la pureza, procedía el blanco. Todo giraba en torno a estas dos tonalidades, manteniendo el equilibrio simétrico y el principio de igualdad entre los colores.

Su fuerza y energía era propiciada por una piedra en forma triangular, dividida por trece barras donde el verde y el blanco, casualmente, se alternaban. Fue el principio de todo, el Alfa, dando origen al orden de las letras que hoy mantenemos.

De la A, a la Z, la Ley alfabética fue transimitida de padres a hijos, de abuelos a nietos, con la misma pasión con la que los primeros maestros la enseñaron. Pasaban el tiempo en Dólmenes y cuevas situadas en una comarca que, siglos y siglos más tarde, los árabes llamaron Al Xaraf.

Es aquí, en comunidad, donde esperaban juntos el ocaso del día, con la intención de agradecer al sol su aportación como fuente de vida y energía. Con el reflejo del brillo de las aguas del Río Betis en sus pupilas, dejaban atrás otra jornada, siempre con un pensamiento soñador de lo que sería un nuevo día…

¿Qué les pasó a esta extraordinaria Cultura?

El dios del Tiempo quiso terminar con ellos y se vieron obligados a transformarse en algo intangible. Gracias a los poderes del chamán de la tribu, fabricaron una solución para ser inmortales y existir por encima de Cronos, convirtiéndose en Sentimiento inmortal que perduraría por encima del Tiempo, de la Historia, de todo triunfo o logro material.

Un sentimiento que, con el discurrir de la Historia, terminaría eligiendo como refugio a aquellos humanos de corazón noble y buenos propósitos, hombres y mujeres escogidos que mantendrían vivo el sentimiento verdiblanco de los primeros alfabéticos.

Estos hombres y mujeres, independientemente de su procedencia, raza o cultura, sin saberlo, nacen predispuestos a compartir aquellos valores primarios de los primeros seres mágicos, con una energía tan positiva que los hace distintos. Aún celebran con ritos heredados procedente de la Era Alfabética su existencia, en un Templo cercano a aquel Río que tanto los antepasados adoraban.

Allí, a orillas del Guadalquivir, se mantiene la llama viva de una extraordinaria civilización, hoy plasmada en la afición del Betis.

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2 Comentarios

  1. 6 agosto, 2018 at 2:02 am — Responder

    Pásame el porro, macho. Que te lo estás fumando tú, to.

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