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Hablemos de Adán, porque del Eibar no toca…

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Fernando Ruiz de Alarcón




Entiendo que a algunos no les guste lo que escribo desde este pequeña columna, a veces, artículos que intentan ser solo una bocanada de ánimo para el Real Betis, otras, escritos que tienen la intención de denunciar aquello que, desde mi punto de vista, está redactado con una intención clara de hacer daño a todo lo que rodea al club de nuestros amores, desde su cúpula directiva, pasando por los jugadores, y terminando en su noble y fiel afición.

En esta ocasión, mi decisión era escribir para esta semana un artículo de los que llamo “bonitos”, de los que vanaglorian a mis compañeros de grada y alientan a aquellos profesionales de una plantilla que han colocado al equipo de la Palmera en puestos de Europa, y por encima de los rivales de siempre ( a lo mejor, este hecho inesperado, es lo que duele).

Ellos se lo merecen, no han conseguido nada aún, pero llevan aguantando palos desde julio, desde antes de la famosa Junta donde a Salas, un bético de sangre, pedigrí y exdirectivo, alguien le dijera que intentara hacer un proyecto por el cual sería apoyado por cierta prensa, pero por suerte, no por el beticismo. Y no critico a Salas, al que le tengo admiración como se la tengo a muchos que iban en su candidatura, pero no era ni el momento, ni su hora. Porque esta hora era la de Haro y Catalán, la de Serra Ferrer, la de Setién, la de todo el beticismo unido. Era la hora de hacer un Betis grande, un Betis campeón capaz de competir contra todos los equipos, dejando un sello propio, un estilo por el que sería reconocido por todo amante del buen fútbol. Y esto, al casi ser conseguido, todavía, a día de hoy, no se lo perdonan al bético.

El artículo bonito lo dejaremos para otro día. Hoy toca hablar de Adán, bueno, del tratamiento de la prensa deportiva de nuestra ciudad de la lesión del portero capitán bético, del que ninguno de sus compañeros de la plantilla, ningún directivo del club ni ningún aficionado bético, en ningún momento, ha dudado de su profesionalidad. Su lesión es una de las más dolorosas del fútbol y demasiado ha durado sin visitar el quirófano, seguramente motivado por su compromiso y por su honorabilidad y defensa del escudo de la camiseta que ha portado cada domingo.

Lo que indigna son los ríos de titulares, comedias y debates donde él ha sido el protagonista, y donde se ha querido enfrentar al Betis institución contra su persona, metiendo por medio a parte de la afición, una afición, que, por cierto, como dicen por ahí, aunque no se lo crean, solo piensa en Eibar Eibar y Eibar.

Lo que indigna es que a la mínima salten recordándonos que hay que darle homenajes a todo jugador que abandone nuestra casa, como se les dio a los mayores paquetes que han pasado por la institución, jugadores de medio pelo que, afortunadamente, ya no pertenecen al Betis, y que poco tiempo estuvieron. Pero para ellos que mienten desde sus tribunas, su intención es manchar y embarrar.

Estamos de acuerdo que Adán se merece todos los respetos, al igual que Rubén, no tanto Ceballos ni Mel, pero lo que sin duda no compramos es que el Betis ha “elevado a los altares” a jugadores como Petros, Sara o Andersen. Nunca se les homenajeó. Nadie los recuerda a dia de hoy, bueno, solo este sector de la prensa.

No, por favor, ese argumento falaz no cuela. No lo compramos, ni lo tragamos. Ya no. Porque ahora ya tenemos derecho a no seguir tragando toda esta basura antibética. Adán se opera, Getafe pudo ser su último partido y si este lo fuera, será recordado por todos los béticos como lo que fue, uno de los mejores porteros de la historia reciente. Los fantasmas déjenlo para otras etapas pasadas de moda. Ahora, Eibar, con Dani Giménez como nuestro líder en la portería. No hay más.

Por cierto, aquí seguimos, en este humilde medio de juguete como llaman algunos, como es Verdeando.

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