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Soy del Betis, me gusta el baloncesto, pero no esto…

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Fernando Ruiz de Alarcón

No corren buenos tiempos para nuestra sección de baloncesto. Sí, digo nuestra sección, porque pese a que muchos les joda, es nuestra, del club de las trece barras, es parte del conjunto verdiblanco, porque fue nuestro Real Betis Balompié, ese de que algunos reniegan ahora, la única empresa interesada en hacerse con el patrocinio y dirección de uno de los clubes históricos de la ACB, el único representante de Sevilla en la mejor Liga europea, el CB Sevilla, antes de su desaparición. Bueno, el Betis, y aquella vetada por el Ayuntamiento de nuestra ciudad…

Esta sección hay que sentirla, de una vez, como nuestra, con todas las consecuencias, para bien y para mal, y hay que tomar decisiones para que sea el equipo que todos queremos: un equipo dispuesto a pelear cualquier partido, con posibilidades de clasificarse tanto en Copa como para playoff. No se pide más, actitud y vergüenza, amor por unos colores.

Llevo muchos años animando al CB Sevilla, incluso hubo alguna que otra temporada que formé parte de sus voluntarios, y como bético, no puedo negar que me alegré cuando, nuestro equipo, a última hora, decidía hacerse cargo con un club que ya estaba en la deriva. Lo vi con muy buenos ojos.

Saltarán algunos cajistas diciendo “otro de fútbol hablando de baloncesto” que piden una especie de pedigrí para aceptar opiniones, también seré criticado por algunos béticos que son del pensamiento que el club de Heliópolis no se debió meter nunca en tal berenjenal, y que deberían haber dejado morir al conjunto “cajista”. 2 opiniones enfrentadas al día de hoy y que enrarece cada partido en San Pablo.

Ahora te digo, como bético, sé que, en los peores momentos, lo mejor que puede hacer la afición es permanecer unida animando hasta el final. Eso lo que he aprendido de mis mayores y de mis hermanos en aquel bendito Estadio más allá de La Palmera, que en un partido hay tiempo para animar, y también para silbar y pedir responsabilidades.

También se que un jugador necesita el calor de su gente, que ahora mismo, en San Pablo, no lo encuentra. El Pabellón es un territorio plagado de reinos de taifas en forma de distintas peñas haciendo cada una la guerra por su cuenta. Por un lado, encontramos a los nostálgicos que no quieren olvidar a su Caja San Fernando y todo lo que significó este club en su vida; y por otro, a aquellos seguidores que han aceptado la nueva dirección del equipo, que animan al Real Betis Balompié. Y como no, muchos otros llegados al Pabellón, arrastrados por su fe bética, más que por su pasión por este deporte.

Muchos de estos aficionados piden explicaciones justificadas a los dirigentes, pero sin querer ellos cambiar su modus operandis, sus colores rojiverdes, sus cánticos de caja caja, que están enfrentados a los de Betis Betis. Es legítimo, pero por el bien de la entidad, esto debe cambiar también. Ambiente extraño y enrarecido que debería terminar con la única solución de dejar la nostalgia a un lado y abrazar, de una vez por todas, la verdiblanca como bandera.

También hay que exigir, por supuesto, a la planta noble del Villamarín que ponga las medidas adecuadas para que el escudo de las trece barras deje de arrastrarse por las canchas de todo el Estado. Al final, quien viene en las crónicas batiendo récords negativos es el Betis, la imagen que está siendo perjudicada es la del Betis, quien sufre sus consecuencias es el Betis. Por lo que es, el Betis, quien debe meterse a fondo copiando la fórmula que le ha funcionado este año en la sección de fútbol, fichar a personal cualificado para ello, gente de baloncesto que sude básket por los cuatro costados.

Un director técnico de verdad, jugadores que sean del nivel de la ACB, un entrenador con carisma y con estilo de juego definido. Lo siento por Moral, pero son muchas bombas las que le han explotado en muy poco tiempo, y lo mejor que puede hacer es echarse a un lado. Ha demostrado no estar a la altura. Tiempo está tardando en irse.

Así, de una manera decidida y profesional, se debería completar el paso adelante dado hace 2 años, y no como lo hecho hasta ahora, despidiendo a trabajadores eficientes y fichando a mediocridades.

Haro y Catalán, es hora de coger el toro por los cuernos, implantar el escudo del Betis en San Pablo, llenar de verdiblanco sus gradas con políticas que inviten a ello y a su más de 50.000 socios apoyar a esta sección; y arrascarse el bolsillo para que crezca al equipo. ¿O qué creían, que esto no le iba a costar dinero al Betis?

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